En
una vereda llamada PINARES lejana de la ciudad DORADA habían tres
niños cuyas
edades oscilaban entre los 3 y 7 años; KIKE de 3, MARIA de 5, y LUIS
de 7 salían
a caminar por el bosque en busca de frutas para comer y llevarle a
sus padres
quienes estaban muy ancianitos los cuales no podían trabajar. Los
niños disfrutaban
del bosque corriendo y jugando al escondite, así transcurría el día
y al caer
la tarde se daban cuenta que no habían logrado su objetivo, como
era el de recoger
frutas para alimentarse y llevarle a sus padres. KIKE no sin antes derramar
una lágrima le dice a sus dos hermanitos ¿ qué vamos a hacer?
miren la
hora que es, y no hemos encontrado las frutas para alimentarnos y
llevarle a nuestros
padres. LUIS preocupado les dijo ¡hermanitos, miren los árboles
como están
despojados de frutas, solamente un milagro podrá salvarnos¡, MARIA
dijo los
milagros no existen, tal vez un hada mágica podrá ayudarnos. Siguen caminando
los niños, cuando sintieron la presencia de algo que no podían ver, pero
si sentían y sabían que alguien estaba presente. Cual fue la
sorpresa cuando sintieron
que algo cayó al sueldo y MARIA se agachó a recogerlo cuando vio
que era
UNA DIDEMA ROSADA, y dijo que ¡hermosa es¡. Tomo la diadema en sus manos
y siguió caminando, nada raro sucedía. Se detuvieron un momento y
KIKE el
menor le dijo hermanita ponte la diadema en tu cabeza para que te
sostenga el cabello.
MARIA hizo caso a KIKE y se puso la diadema en su cabecita y el
bosque resplandeció.
Los niños se asustaron por momento pero observaron como todos los
árboles estaban llenos de frutas de todos los colores, forma y
sabores. La alegría
brillaba en sus ojos, e inmediatamente hicieron un canasto de hojas
de palma
de aceite para echar las frutas e irse a casa, porque ya caía la
noche.
Siendo
las 9 de la noche llegaron a casa los niños un poco preocupados por
lo que
iban a decir sus padres por haberse demorado tanto en el bosque, ¡
pero no ¡, sus
padres no dijeron nada, sino por el contrario estaban felices y
tranquilos y le dijeron
a los niños que en el transcurso del día habían recibido una
visita inesperada,
se trataba de un ser hermoso, radiante y lleno de luz con algo en la cabeza
que brillaba y formaba un arco de luz, quien les decía que ¡ no os preocupéis
por tus hijitos, porque yo y todos los seres de luz los estamos protegiendo
de las fieras salvajes y los estamos alimentando con las frutas que abundan
allí. Pues los padres confiados sentían sensación de paz y
tranquilidad porque
los niños estaban siendo protegidos por unos seres de luz.
MARIA
se alista para dormir, entra en un sueño profundo y empezó su
mentecita a divagar
por el bosque y las imágenes eras las mismas que había visto y
vivido en el
transcurso del día, igual que los ruidos que había escuchado,
también el momento
en que recogió la DIADEMA ROSADA, cuando en sueños llego a este momento,
escuchó una dulce voz que le decía usa esta diadema siempre para que
se te cumplan todos tus deseos y tengas abundancia en todo, para que compartas
con tus padres y tus hermanitos. Preguntó MARIA a este personaje tan maravilloso,
también mis hermanitos KIKE y LUIS pueden usar la diadema, cuya respuesta
fue positiva, pues le dice ¡mi pequeña MARIA, también tus
hermanitos puedes
usar la diadema, cuando van al bosque, o cuando deseen algo, bien
sabes que los niños tienen los mismos derechos de las niñas, la
forma de pensar,
de actuar y de ser es muy parecida, debes saber que el creador los
hizo semejantes,
la única diferencia es el sexo, pues hay sexo masculino y sexo femenino,
pero ambos se complementan. Responde MARIA o sea que mis hermanitos
pueden tener los mismos juegos y usar algunas cosas que son para las
mujeres, el personaje invisible le dice, si pueden tener los mismos
juegos, y usar
algunas cosas tuyas, como por ejemplo la diadema la pueden usar
cuando vayan
al bosque para su protección y para que haya abundancia de lo que ustedes
deseen. Lo más importante es que la diadema este puesta en la cabeza de
alguien para que tenga efectos mágicos.
Al
siguiente día la niña MARIA narra el sueño que tuvo a sus padres y
hermanitos, quienes
se alegraron mucho y expresaron, ¡ ahora que tenemos la diadema rosada,
va a ser más fácil tener alimento, y todo lo que desee nuestro
corazón.
Autora: Soledad Toro Arias
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