Quién diría
que algún día todos tenemos que pedir una disculpa.
La verdad no
sabría como comenzar.
Creo que
empezare imaginando, dejemos volar la mente y veamos que sale.
Imagina si
algún día voy caminando por la calle y te encuentro hay de frente,
observándome apuntándome con esa mirada que según mi percepción
estará llena de odio y decepción.
Tú me
observas simplemente, sin decir absolutamente nada, tal vez sientes
deseos de escapar o quizás no.
Tal vez no le
das ninguna importancia y vez en mí al extraño que una vez amaste y
que hoy no vale nada.
Como sea
realmente da lo mismo.
Tal vez ese
momento para ti valga tan poco como despertar en las mañanas de
lunes, que según recuerdo estaban en tu lista de cosas que asesinar.
O tal vez no
y en tu ser aun queda resentimiento y ganas de decirme todo lo que
nunca me dijiste, preguntarme qué pasó. Porque hice lo que hice, me
reprocharías y me dirás que no merecías pasar por eso. Que nadie
se lo merece…
Tal vez te
mire y quiera correr como siempre lo he hecho, tal vez la culpa y el
dolor apaguen mi respiración.
Tal vez caiga
al suelo sin siquiera ser capaz de mirarte a la cara.
Tal vez…
Quizás reúna
todo el valor que nunca he tenido.
Quizá me
acerqué y te observe a los ojos, intentando buscar en ellos algún
consuelo a las palabras que pronto diré…
Quizás un
hola romperá el silencio.
Y comience mi
ritual…
Hablaremos de
cosas triviales, te preguntare como van lo estudios.
Me
responderás que bien y me devolverás la pregunta.
Te diré que
no me quejo, al final nunca me he quejado.
Tal vez
intente hacerme el tonto.
No lo
conseguiré…
Y llegado a
un momento muerto de la conversación te diré que lo siento.
Tú me
preguntaras de qué hablo, yo te explicare con el corazón en la
mano.
Tú
insistirás torturándome…
Yo al final
rompería el hielo.
Tú me
reprocharas y me preguntaras porque ahora, después de tanto.
Yo diré que
me costó mucho entender, mucho tiempo entender que estaba confundido
entre el hecho de no arrepentirme y el hecho de hacer daño.
Te explicare
que no me arrepiento de absolutamente nada de lo sucedido, que sentía
(siento) que todo fue necesario, tú te preguntaras como puede
existir alguien tan cruel…
Yo me
explicare bien y te diré que lo sucedido no fue al azar, y que
entiendas por favor que mis disculpas son sinceras…
Te diré que
es muy diferente no arrepentirme de las acciones que me llevaron a
hacerte sufrir y el hecho de sentir culpa por nunca haber mencionado
“lo siento”
Un lo siento,
esa frase mágica, que nunca salió de mi boca es lo que hoy me pone
a hacer esto.
Pensaras que
definitivamente termine de enloquecer, pensaras cómo es posible que
alguien no se arrepienta de algo y al mismo tiempo pida disculpas por
eso.
Al final
comprenderás.
“No me
arrepiento, no quiere decir no puedo pedir disculpas”
“No me
arrepiento simplemente dice que tuve convicción”
Espero que se
comprenda lo que digo, si alguna vez hice daño, sinceramente no fue
con intención Simplemente las cosas sucedieron así…
Tal vez era
la única forma en que podían suceder.
Tal vez
desaparezcas llena de ira, pensando que esa conversación nunca debió
haber sucedido.
Quizás nunca
digas te perdono…
Realmente da
lo mismo…
Al final
cuando alguien pide disculpas, no importa si la otra persona lo
perdona, realmente es Irrelevante, lo que importa es pedir una
disculpa.
Autor: Héctor González
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