Grupo de educación, cultura y deporte. Asamblea Popular Pº de Extremadura

3/4/12

Una disculpa


Quién diría que algún día todos tenemos que pedir una disculpa.

La verdad no sabría como comenzar.

Creo que empezare imaginando, dejemos volar la mente y veamos que sale.

Imagina si algún día voy caminando por la calle y te encuentro hay de frente, observándome apuntándome con esa mirada que según mi percepción estará llena de odio y decepción.

Tú me observas simplemente, sin decir absolutamente nada, tal vez sientes deseos de escapar o quizás no.

Tal vez no le das ninguna importancia y vez en mí al extraño que una vez amaste y que hoy no vale nada.

Como sea realmente da lo mismo.

Tal vez ese momento para ti valga tan poco como despertar en las mañanas de lunes, que según recuerdo estaban en tu lista de cosas que asesinar.

O tal vez no y en tu ser aun queda resentimiento y ganas de decirme todo lo que nunca me dijiste, preguntarme qué pasó. Porque hice lo que hice, me reprocharías y me dirás que no merecías pasar por eso. Que nadie se lo merece…

Tal vez te mire y quiera correr como siempre lo he hecho, tal vez la culpa y el dolor apaguen mi respiración.

Tal vez caiga al suelo sin siquiera ser capaz de mirarte a la cara.

Tal vez…

Quizás reúna todo el valor que nunca he tenido.

Quizá me acerqué y te observe a los ojos, intentando buscar en ellos algún consuelo a las palabras que pronto diré…

Quizás un hola romperá el silencio.

Y comience mi ritual…

Hablaremos de cosas triviales, te preguntare como van lo estudios.

Me responderás que bien y me devolverás la pregunta.

Te diré que no me quejo, al final nunca me he quejado.

Tal vez intente hacerme el tonto.

No lo conseguiré…

Y llegado a un momento muerto de la conversación te diré que lo siento.

Tú me preguntaras de qué hablo, yo te explicare con el corazón en la mano.
Tú insistirás torturándome…
Yo al final rompería el hielo.

Tú me reprocharas y me preguntaras porque ahora, después de tanto.

Yo diré que me costó mucho entender, mucho tiempo entender que estaba confundido entre el hecho de no arrepentirme y el hecho de hacer daño.

Te explicare que no me arrepiento de absolutamente nada de lo sucedido, que sentía (siento) que todo fue necesario, tú te preguntaras como puede existir alguien tan cruel…

Yo me explicare bien y te diré que lo sucedido no fue al azar, y que entiendas por favor que mis disculpas son sinceras…

Te diré que es muy diferente no arrepentirme de las acciones que me llevaron a hacerte sufrir y el hecho de sentir culpa por nunca haber mencionado “lo siento”

Un lo siento, esa frase mágica, que nunca salió de mi boca es lo que hoy me pone a hacer esto.

Pensaras que definitivamente termine de enloquecer, pensaras cómo es posible que alguien no se arrepienta de algo y al mismo tiempo pida disculpas por eso.

Al final comprenderás.

No me arrepiento, no quiere decir no puedo pedir disculpas”

No me arrepiento simplemente dice que tuve convicción”

Espero que se comprenda lo que digo, si alguna vez hice daño, sinceramente no fue con intención Simplemente las cosas sucedieron así…

Tal vez era la única forma en que podían suceder.

Tal vez desaparezcas llena de ira, pensando que esa conversación nunca debió haber sucedido.

Quizás nunca digas te perdono…

Realmente da lo mismo…

Al final cuando alguien pide disculpas, no importa si la otra persona lo perdona, realmente es Irrelevante, lo que importa es pedir una disculpa.


Autor: Héctor González

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