Grupo de educación, cultura y deporte. Asamblea Popular Pº de Extremadura

7/4/12

A tu reencuentro


Todas las noches, antes de irme a dormir, bajo las escaleras lentamente y me dirijo a la calle. Yo estoy en pijama, pero no me importa. Abro la puerta sin hacer ruido y empiezo a caminar en la misma dirección, siempre la misma, la de todas las noches. Llego a un rio, donde te vi por última vez, ahí, tirada y sin vida. Donde un día, de repente, todas mis ganas de vivir se desvanecían y dejaban en su lugar un sentimiento de tristeza y amargura. El rio estaba cerca de mi casa y cuando estoy en la orilla me siento. Cuando pasan las horas y veo que no llegas, me vuelvo a mi casa, con el rostro sereno y sin ninguna emoción.
Los años van pasando, he crecido, ya tengo dieciséis años y todas las noches repito la misma acción, pero siempre sin sentirlo, ni darme cuenta, simplemente lo hago. Hasta que una fría noche de invierno, sentada en la orilla, como siempre, veo vagamente tu silueta avanzando hacia mí desde lejos, y muy lento. Tu carita de niña sigue intacta, y tu cuerpo sigue siendo de nueve años. Cuando llegas a mi lado, te sientas junto a mí, y ahí te quedas. Luego yo te miro muy ilusionada, y tú haces lo mismo. Me coges de la mano y aún con la mirada fija en mí, me dices: “Querida amiga mía, hoy por fin es tu noche, nuestra noche, la que con tanto deseo has esperado. ¿Y ahora qué?, ya estoy aquí, ven conmigo, que te llevo a donde siempre estaremos juntas.” Mi cara se ilumina y de un salto, nos levantamos. Entonces empieza a llover muy, muy fuerte, el rio va creciendo y al poco rato el agua me llega por las rodillas. La corriente es muy fuerte, y me cuesta quedarme en el sitio, pero tú sigues ahí con tu sonrisa de niña, fija, mirándome. Despacio me señalas hacia el cielo, y sin más, te comprendo.
Desisto en el esfuerzo de agarrarme a la vida y dejo correr mi cuerpo. Mi alma se transforma en la niña que yo era y me despido de mi carcasa de desdicha que crecía con migo dentro.
Ahora ya soy libre, y sonrío con más ganas. Luego entre risas desaparecimos entre las sombras.
A la mañana siguiente, las noticias contaban que una niña de dieciséis años había sido encontrada muerta, en las orillas del rio, estaba en pijama, su piel azul del frio, pero con la cara contenta.

Autora: Damaris Morgado Suárez

No hay comentarios:

Publicar un comentario