Era uno de los cientos de mensajes que
la gente había puesto en la moderna boca del metro de la Puerta de
Sol, la tarde era gris y lluviosa y yo había ido con curiosidad a la
concentración que se había convocado para apoyar a los jóvenes
que estaban acampados desde hacía unos días.
Según iba pasando el tiempo la plaza
se iba llenando, cada vez era más difícil moverse, me acerqué
hasta la zona donde estaban los acampados, tras un plástico
semitransparente se veían jóvenes conectados a tres o cuatro
ordenadores mientras que otros dialogaban en pequeños grupos, uno
cerca de mí charlaba con amigos que habían ido a verle y que le
animaban.
Cuando dieron las ocho de la tarde,
hora a la que la Junta Electoral de Madrid había prohibido
inexplicablemente la concentración, la multitud aplaudió
largamente, era emocionante.
Me fui fijando en la gente que me
rodeaba según me movía , había muchachas con carpetas, amigas que
charlaban, chicos con corbata, con rastas, con sudaderas , grupos de
jóvenes del más variado pelaje, una chica decía por su móvil “tía
vente que esto está lleno”, se respiraba un ambiente de
tranquilidad y de libertad. A mi lado en un momento vi a una pareja
con un carrito, dentro un niño de pocos meses dormía ajeno a los
gritos.
Como había tanta gente y la megafonía
era penosa, cuando un sector empezaba a gritar, la consigna se
extendía como una ola de tal manera que cuando te llegaba , los que
habían empezado hacía tiempo que se habían callado.
En cuanto a los eslóganes, pocos y
asumidos por todos, ¡NO NOS REPRESENTAN¡,¡ LO LLAMAN DEMOCRACIA Y
NO LO ES OE OE OE¡ Y ¡ESTAS SON NUESTRAS ARMAS¡ con las palmas de
las manos abiertas y levantadas, muy bonita imagen. El siempre
emocionante ¡ EL PUEBLO UNIDO JAMAS SERÁ VENCIDO¡
Había gente que intentaba gritar otras
cosas, pero la ola se quedaba en su círculo de amiguetes.
En un momento en que un grupo gritó
una consigna contra el PSOE y el PP, uno de los acampados indicó
por megafonía que no se gritaran consignas contra ningún partido
político concreto, luego otro comentó que nadie provocara a la
policía y que nuestra fuerza era la paz. La policía estaba en todas
la calles de acceso a la plaza, estaban tranquilos aunque
impresionaban y solamente registraba los bolsos y mochilas de las
personas que intentaban entrar.
Se hizo la noche, la plaza rebosaba, la
gente parecía a gusto en el espacio de libertad que se había
creado.
Me fui por la calle Preciados
preguntándome en qué acabaría todo esto.
Esta mañana he escuchado que según la
última encuesta de población activa, casi el 70% de los menores de
35 años o están en paro o sus empleos son precarios, mal pagados y
por debajo de su nivel de estudios, y he pensado que ésta es la
sociedad que les hemos construido, ojalá que esto sirva para que
algo empiece a cambiar.
Madrid Mayo
2011
Autor: Antonio Granero
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