Grupo de educación, cultura y deporte. Asamblea Popular Pº de Extremadura

3/4/12

Simona


En la finca “El Paraíso” vivían los hermanos Segundo y Guillermo, en ella se criaba ganado para la venta de leche y carne, los dos hermanos se dedicaban todos los días a trabajar con su ganado, madrugaban a las cinco de la mañana a ordeñar las vacas, a apartar a los terneros, y a complementar la alimentación del ganado, con sal y caña de azúcar. Puesto que por esos lados se robaban constantemente el ganado, los dos hermanos se turnaban cada noche para vigilar a sus animales, al principio se ubicaban dentro de una caseta que estaba en el centro de la finca, pero por la muerte que le ocurrió a otro vigilante en una finca cercana dentro de una caseta, causada por los ladrones, se optó por no permanecer dentro de ella, sino que se vigilaba desde un punto estratégico de la finca.

A los dos hermanos se les ocurrió la idea de comprar un perro o una perra para que ayudara con las labores de la finca y de paso que prestara vigilancia en la misma, para lo cual debía ser un animal inteligente, grande, obediente y valiente, puesto que para enfrentarse a los ladrones y al ganado, se debía tener un temperamento fuerte y arriesgado. Segundo tenía un amigo que era Capitán del ejército, que vivía en una ciudad cercana, y el cual le había comentado que la perra que tenía en su casa tenía dos hijos, y quería vender uno porque en su casa no había mucho espacio para tantos perros, entonces segundo viajó a esa ciudad y le compró una perra a su amigo el Capitán, era una hermosa perra de raza pastor alemán de un año de edad, la cual había sido educada profesionalmente por su dueño, en vigilancia, obediencia, en instrucción militar y demás aspectos que hicieran de esta perra una excelente acompañante para múltiples tareas, a esa perra se le había puesto el nombre de Simona. Adicionalmente el Capitán le regaló a Segundo un libro de adiestramiento canino, con el fin de que complementara la educación de Simona, para que fuera una excelente mascota y una fiel trabajadora de la finca.

Segundo llegó a su finca con Simona, y le empezó a enseñar todas las labores que debía de desempeñar en su nuevo hogar, lo cual lo logró rápidamente dada la inteligencia y la obediencia de este hermoso animal. Simona ayudaba a agrupar a las vacas para el ordeño, ayudaba a apartar a los terneros, vigilaba todas las noches al ganado, traía los lazos para el ordeño, traía el balde para llenar la leche, y en fin ayudaba en cuanto podía en la finca “El Paraíso”, por lo cual era muy consentida y querida por sus dueños, inclusive los vecinos de las fincas cercanas le tenían gran admiración, y constantemente ofrecían dinero por ella, o proponían cambiarla con una vaca con su ternero, pero los hermanos Segundo y Guillermo no la cambiarían ni por todo el oro del mundo, ya que una perra tan especial era muy difícil de conseguir.

Puesto que Simona se dedicaba a la vigilancia del ganado tanto de noche como de día, los hermanos ya podían dormir tranquilos, sin necesidad de turnarse en la vigilancia, además le habían enseñado a Simona a avisar cuando algún extraño estuviera en la finca.

En una noche cualquiera estaban Segundo y Guillermo durmiendo tranquilos en su casa, cuando de repente a eso de las dos de la mañana sintieron los rasguños y ladridos de Simona en la puerta de la casa, por lo cual Segundo se levantó a ver qué pasaba, y cuando abrió la puerta Simona subió sus patas delanteras a su pecho y lo lamía y aullaba, por lo cual Segundo cayó en cuenta que Simona venía a informar de que se habían robado algún ganado, inmediatamente Segundo y Guillermo se vistieron, se subieron a un caballo negro azabache, y guiados por Simona emprendieron la búsqueda de su ganado, recorrieron muchos kilómetros, hasta que les dieron las seis de la mañana, en su camino se encontraron con una estación de la policía, por lo cual les pidieron ayuda a los policías para que los acompañaran a la búsqueda de su ganado y de los ladrones que se lo habían llevado, los policías siguieron a Simona y al caballo con Segundo y Guillermo, y cerca de las diez de la mañana llegaron a un río en el cual estaba Simona deteniendo a los ladrones para evitar de que cruzaran el río con los dos novillos que se habían robado, a pesar de que los dos ladrones tenían revólveres, y le hacían disparos a Simona, ella gracias al entrenamiento militar que había recibido, no se dejó pegar ningún tiro, hasta que llegó la policía junto con Segundo y Guillermo, los ladrones al verlos se tiraron al río y se perdieron nadando aguas abajo, dejando en la orilla del río a los dos novillos de quinientos kilos que la noche anterior se habían robado, fue así como gracias a Simona, se logró recuperar esos novillos tan hermosos y tan costosos, demostrando así que una perra inteligente y valiente con una excelente educación puede ser una magnífica compañía y ayudante de cualquier finca que requiera de su presencia.

Así continuó Simona con sus labores diarias, cuidando al ganado, acompañando a los dueños de la finca y sirviendo en cuanto podía a sus amos, pero como los ladrones no podían robar en esa finca, optaron por acabar con la vida de Simona, y a pesar de que a ella se le había enseñado de que no recibiera ninguna comida de los extraños, un Sábado en la mañana Segundo la encontró muerta, en una esquina de la finca, había sido envenenada por manos criminales, tal vez para poder robar el ganado, o como venganza de los ladrones a los cuales les había quitado los dos novillos que se habían robado de la finca, no se supo quién fue que la mató, y quedó un gran vacío en los corazones de Segundo y Guillermo, ya que habían perdido a un integrante de su familia, una perra fiel, valiente, inteligente, y que era como una hija para ellos, a la cual adoraban y consentían mucho. El recuerdo de Simona nunca se extinguirá sino que seguirá en la mente y en el corazón de sus dueños. ¡Paz en la tumba de Simona!



14 de Noviembre del año 2010

Autor: Leodán Andrés Otaya Burbano

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