El
mundo ha quedado asolado, no se sabe cómo ni por qué. Llevo años
rezando a un Dios que ya no sé si me está escuchando, y empiezo a
dudar de su existencia. Y aquí, solo, miro a través de la ventana
de mi dormitorio, añorando los cortos pero intensos abrazos que mi
hermano me daba cada vez que volvía a Paraíso Perdido y me decía
que esta vez iba a ser para siempre. Siento cómo mis ojos se
humedecen.
Me
separo del cristal y salgo a la calle, a ese desierto por el que ya
nadie pasa, y me dirijo, como es habitual, al faro, encendiendo
aquella luz en señal de socorro. Me siento al borde del abismo, y
mientras pienso “¿Por qué yo?” dejo pasar el tiempo, espero que
alguien venga a buscarme.
Autor: María Jesús Sánchez Granados
Categoría: Juvenil
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