Grupo de educación, cultura y deporte. Asamblea Popular Pº de Extremadura

7/4/12

Nada es lo que parece, todo es lo que es…¡burnout!


29 de septiembre 2002
 
Hoy, al igual que unos días atrás, me he despertado cansado, y con una terrible sensación de haber soñado algo malo. Bueno, soñado, no recuerdo nada de ningún sueño, solo este malestar físico acompañado de un agobiante dolor de cabeza.
Para colmo, cuando he salido al salón me he encontrado con los restos de una fiesta nocturna de Niki. Por lo que se ve, tendría que haberle tirado la pelota más lejos en el parque, ¡este pequeño diablo…!
Son las 08:45, y estoy a punto de irme al trabajo… ¡pufff! la verdad es que un día de estos le pego un puñetazo al desgraciado de mi jefe y lo mando todo a la mierda. Pero vamos, que estoy pensando que mejor dejo esto, y continuo luego a la tarde, por que por lo pronto hoy me iré al trabajo como todos lo días…
El muchacho nada mas dejar el diario, saco a su perro a un parquecito cercano de su casa. Antes de irse el muchacho solía sacar a su mascota, ya que hasta las 15:30 que él llegaba del trabajo, el animal se quedaba allí solo. Lo que le hacia que se pusiera histérico, incluso hacía algún que otro destrozo por el piso.
Media hora más tarde, como si de entrar al infierno se tratara, el chico cruza las puertas de la libertad, y a esas horas, y con esos ánimos, ni un cerdo disfrazado de payaso, seria capaz de sacarle una sonrisa a algún trabajador de allí.
acabo de llegar del trabajo y sinceramente hoy no ha estado mal del todo, no se, con días así tampoco es que esté en muy mala situación. Pero como todo no son rosas, Niki me la ha vuelto a jugar. Esta vez no se como se las ha averiguado para arañar la pared a esa altura, aunque salte no creo yo que llegue, y aun así, esas incisiones tan simétricas… no se, ya me lo espero todo de este perro loco. Ya solo me queda fregar los platos de la cena y a dormir. Esperemos que esta noche pueda dormir mejor y descansar, porque dos días buenos seguidos en el trabajo seria mucha suerte ya.
A las 04:36 el muchacho se despierta a causa de un fuerte golpe en la pared. Sudando, y con un estremecedor retumbe en el corazón, le grita al perro.
-¡Niki! ¿Eres tú? ¡Ven aquí!
Después de llamarlo una vez más y ver como el perro no hacia ninguna señal, se pone las zapatillas y va al salón. Cuando enciende la luz se queda extrañadísimo al verlo…
-Niki, por lo que veo no has escuchado nada ¿verdad?
Y el perro mirándolo con la cabeza inclinada, y con cara de extrañado lo mira sin hacer nada, como preguntándose, “¿Qué quieres ahora?”
Después de que se le pasara un poco la angustia se va al dormitorio, y tras dar unas vueltas en la cama pensando en el trabajo, se queda de nuevo dormido. A la mañana siguiente se despierta un poco tarde, tan solo tiene un poco de tiempo para sacar al perro, y prepararse el desayuno para irse.
 
30 de septiembre 2002
 
Hoy además de mis síntomas ya de costumbre, dolor de cabeza, malestar… también me he levantado extrañado por el golpe que escuche de madrugada. No se si fue en un sueño o fue de verdad, pero Niki no estaba ni nervioso, ni siquiera un simple ladrido. Parecía como si no hubiera escuchado nada o lo viera todo normal. Quizás fue un sueño y creí que lo había escuchado de verdad, no sé…la verdad es que creo que hoy no es un gran día, como ya me lo temía tampoco lo he pasado” muy bien” trabajando. No quiero ni acordarme de ese maldito explotador, además no se merece para nada salir en este diario. Pero , el pellizco que siento en el estomago, cuando estoy pensando en otra cosa, y se me viene a la mente… incluso repugnantes escalofríos que solamente me invitan a estar tumbado o encerrado… esas sensaciones, no las siento por muchas cosas, la verdad. Pero bueno, seguiremos adelante, mañana será otro día, además hoy un compañero de trabajo me ha dado unos panfletos de autoayuda. Le echaré un vistazo antes de dormir, tampoco, no tengo nada que perder. Ya me despido por hoy, sacare un rato a Niki, y me meteré en la cama.
El chico después de sacar al perro un rato, entra en casa, y se mete en la cama. Allí, se pone a leer los panfletos de autoayuda antes de quedarse dormido.

EL SÍNDROME DE BURNOUT, QUEMADO EN EL TRABAJO 
 
El síndrome de burnout implica directamente estar quemado por el trabajo. Es una sensación de agotamiento y de frustración que abruma al trabajador. Generalmente, el burnout se traduce en una importante reducción de la productividad en el trabajo, pérdida de la ilusión por desarrollar la jornada laboral, y apatía. En casos más agudos de burnout, éste puede derivar en trastornos psicológicos de mayor gravedad.
Una de las primeras dudas que nos pueden asaltar es saber si realmente podemos estar bajo el yugo del síndrome de burnout. Estar quemado en el trabajo no es una situación agradable ni deseable, y puede perjudicarnos sensiblemente en todos los aspectos de nuestra vida. Es por esto que vale la pena dedicar unos segundos a reflexionar sobre nuestra situación laboral.
-¡Bahhh! ¿Y de que me va a servir esto? Si mañana voy a verle otra vez la cara…
Dice el chico refunfuñando al soltar el folleto en la mesilla.
A la mañana siguiente el muchacho se despierta un poco aturdido. Pero está contento por que se acerca el sábado, y deja de lado el sentirse mal, solo quiere ir al trabajo para terminar la jornada, y disfrutar del fin de semana.
Pensando esto entra a la cocina, y se queda desconcertado. Pues ve que encima de la encimera hay tres cuchillos sacados del cajón donde están habitualmente, perfectamente colocados en serie, de mayor a menor.
Con un instintivo cosquilleo en la nuca se da la vuelta y empieza a mirar por todo el salón, pensando en una posible lógica de lo que estaba viendo. Se pone un poco nervioso, y con mucho respeto guarda los cuchillos en su cajón para ir a sacar a Niki. Al coger de al lado de la puerta la cadena del perro, éste se da cuenta que las llaves de casa están puestas en la cerradura, y no encima de la estantería en la que están habitualmente. Sin poder quitarse esa terrible sensación de misterio de la cabeza, abre la puerta de casa, y baja al animal al parque. Este no aguanta mucho allí, y nervioso se vuelve a soltar al perro, para coger el desayuno e irse al trabajo.

1 de agosto 2002

Esta mañana no he tenido un mal despertar que digamos, pero no me ha durado mucho esa tranquilidad. Una serie de misteriosos sucesos me tienen bastante preocupado y es que si creyera en fantasmas diría que hay alguno por aquí… tres cuchillos perfectamente colocados, las llaves metidas en la cerradura, los golpes, los tres arañazos de la pared, por que ahora que lo pienso, incluso creo que la perfección de los arañazos y la de los cuchillos pueden tener alguna relación…No sé, un día de estos me voy a volver loco.
Pero bueno, dejemos esto atrás y centrémonos en esta noche. Ya estoy casi listo para salir, un compañero del trabajo se va a pasar a por mí para ir a tomar unas copas por ay. Lo siento por la mujer de mi jefe, pero durante el fin de semana, ¡que lo aguante ella!
Llega sobre la 3:00 de la mañana borracho, y sin importarle los acontecimientos que le habían sucedido, éste sólo se desnuda como buenamente puede, y se mete en la cama.
Al despertar le duele un poco la cara, y al tocarse nota que esta a medio afeitar. Se levanta rápidamente a mirarse al espejo, y efectivamente, estaba a medio afeitar, y con algunos cortes por toda la cara. Asustado sale al salón para ir al servicio, por que aunque esta seguro que recuerda como se metió en la cama, piensa que se había afeitado mientras estuvo borracho.
-¡Nikiiiiiiii! Pero… pero por dios… ¿Qué te han hecho?
El animal yace en el suelo medio descuartizado, rodeado de sus propias entrañas en un gran charco de sangre. Al lado están otra vez los tres mismos cuchillos, igualmente colocados de mayor a menor. Este, no cree lo que está viendo, y empieza a notar el hormigueo que se siente en la cara al empezar a ponernos blancos, nota como huye hasta la última gota de sangre de su cara. Desesperado, no para de dar vueltas por el salón, y de mirar por todos lados esperando algo, alguna señal, lo que sea…se echa las manos a la cabeza y resintiéndose corre asta el baño acordándose de su cara.
-¿Quién te ha hecho eso Niki? ¿Ha entrado alguien…?no puede ser… ¿Quién me ha cortado la cara?... ¿que está pasando aquí?
El muchacho, nauseabundo, y con las lágrimas empezando a correr por su cara llega al baño. Este ve como el mueble de encima del lavabo está abierto, y antes de cerrarlo para verse la cara mejor en el espejo, ve que el bote de la espuma de afeitar, y la cuchilla están como el los deja siempre, si no fuera por unas horrorosas manchas de sangre. Se para un momento a pensar, y auto convenciéndose de que las manchas de sangre son de sangre suya, y no del animal, cierra las puertas del mueble.
-¡Aaahhh!
El muchacho, estremecido, se echa las manos a la boca, y con los ojos fuera de sus órbitas lee el mensaje que hay escrito con sangre en el espejo…“el jefe se lo merecía”. Este muy nervioso, incapaz de pronunciar palabra, se pone como loco, empieza a dar vueltas por todo el piso, buscando alguna explicación de lo que estaba ocurriéndole. Asombrado, al pasar por el cuerpo mutilado del animal, éste aprecia el folleto de su compañero impregnado de sangre. Cuando lo coge, lo abre con un poco de asco, y ve que el interior esta todo en blanco, aun no ha calado la sangre, y está limpio. Pero, pasa unas páginas, y como si alguien con las manos manchadas de sangre se hubiera parado ha leer una página en concreto, se pone a leer que dice dicha página…
De igual modo, es difícil escapar de estas preocupaciones incluso cuando se necesita descansar. Por ello, el síndrome del burnout acaba por afectar a nuestro sueño. Junto con el insomnio, y el estrés, tendemos a aumentar susceptiblemente nuestra irascibilidad y agresividad con los seres queridos, incluso cuando conseguimos dormir no descansamos del todo, y pueden aparecer casos de sonambulismo…


Autor: Miguel López Ponferrada

No hay comentarios:

Publicar un comentario