29
de septiembre 2002
Hoy,
al igual que unos días atrás, me he despertado cansado, y con una
terrible sensación de haber soñado algo malo. Bueno, soñado, no
recuerdo nada de ningún sueño, solo este malestar físico
acompañado de un agobiante dolor de cabeza.
Para
colmo, cuando he salido al salón me he encontrado con los restos de
una fiesta nocturna de Niki. Por lo que se ve, tendría que haberle
tirado la pelota más lejos en el parque, ¡este pequeño diablo…!
Son
las 08:45, y estoy a punto de irme al trabajo… ¡pufff! la verdad
es que un día de estos le pego un puñetazo al desgraciado de mi
jefe y lo mando todo a la mierda. Pero vamos, que estoy pensando que
mejor dejo esto, y continuo luego a la tarde, por que por lo pronto
hoy me iré al trabajo como todos lo días…
El
muchacho nada mas dejar el diario, saco a su perro a un parquecito
cercano de su casa. Antes de irse el muchacho solía sacar a su
mascota, ya que hasta las 15:30 que él llegaba del trabajo, el
animal se quedaba allí solo. Lo que le hacia que se pusiera
histérico, incluso hacía algún que otro destrozo por el piso.
Media
hora más tarde, como si de entrar al infierno se tratara, el chico
cruza las puertas de la libertad, y a esas horas, y con esos ánimos,
ni un cerdo disfrazado de payaso, seria capaz de sacarle una sonrisa
a algún trabajador de allí.
…acabo
de llegar del trabajo y sinceramente hoy no ha estado mal del todo,
no se, con días así tampoco es que esté en muy mala situación.
Pero como todo no son rosas, Niki me la ha vuelto a jugar. Esta vez
no se como se las ha averiguado para arañar la pared a esa altura,
aunque salte no creo yo que llegue, y aun así, esas incisiones tan
simétricas… no se, ya me lo espero todo de este perro loco. Ya
solo me queda fregar los platos de la cena y a dormir. Esperemos que
esta noche pueda dormir mejor y descansar, porque dos días buenos
seguidos en el trabajo seria mucha suerte ya.
A
las 04:36 el muchacho se despierta a causa de un fuerte golpe en la
pared. Sudando, y con un estremecedor retumbe en el corazón, le
grita al perro.
-¡Niki!
¿Eres tú? ¡Ven aquí!
Después
de llamarlo una vez más y ver como el perro no hacia ninguna señal,
se pone las zapatillas y va al salón. Cuando enciende la luz se
queda extrañadísimo al verlo…
-Niki,
por lo que veo no has escuchado nada ¿verdad?
Y
el perro mirándolo con la cabeza inclinada, y con cara de extrañado
lo mira sin hacer nada, como preguntándose, “¿Qué quieres
ahora?”
Después
de que se le pasara un poco la angustia se va al dormitorio, y tras
dar unas vueltas en la cama pensando en el trabajo, se queda de nuevo
dormido. A la mañana siguiente se despierta un poco tarde, tan solo
tiene un poco de tiempo para sacar al perro, y prepararse el desayuno
para irse.
30
de septiembre 2002
Hoy
además de mis síntomas ya de costumbre, dolor de cabeza, malestar…
también me he levantado extrañado por el golpe que escuche de
madrugada. No se si fue en un sueño o fue de verdad, pero Niki no
estaba ni nervioso, ni siquiera un simple ladrido. Parecía como si
no hubiera escuchado nada o lo viera todo normal. Quizás fue un
sueño y creí que lo había escuchado de verdad, no sé…la verdad
es que creo que hoy no es un gran día, como ya me lo temía tampoco
lo he pasado” muy bien” trabajando. No quiero ni acordarme de ese
maldito explotador, además no se merece para nada salir en este
diario. Pero , el pellizco que siento en el estomago, cuando estoy
pensando en otra cosa, y se me viene a la mente… incluso
repugnantes escalofríos que solamente me invitan a estar tumbado o
encerrado… esas sensaciones, no las siento por muchas cosas, la
verdad. Pero bueno, seguiremos adelante, mañana será otro día,
además hoy un compañero de trabajo me ha dado unos panfletos de
autoayuda. Le echaré un vistazo antes de dormir, tampoco, no tengo
nada que perder. Ya me despido por hoy, sacare un rato a Niki, y me
meteré en la cama.
El
chico después de sacar al perro un rato, entra en casa, y se mete en
la cama. Allí, se pone a leer los panfletos de autoayuda antes de
quedarse dormido.
EL
SÍNDROME DE BURNOUT, QUEMADO EN EL TRABAJO
El
síndrome de burnout implica directamente estar quemado por el
trabajo. Es una sensación de agotamiento y de frustración que
abruma al trabajador. Generalmente, el burnout se traduce en una
importante reducción de la productividad en el trabajo, pérdida de
la ilusión por desarrollar la jornada laboral, y apatía. En casos
más agudos de burnout, éste puede derivar en trastornos
psicológicos de mayor gravedad.
Una
de las primeras dudas que nos pueden asaltar es saber si realmente
podemos estar bajo el yugo del síndrome de burnout. Estar quemado en
el trabajo no es una situación agradable ni deseable, y puede
perjudicarnos sensiblemente en todos los aspectos de nuestra vida. Es
por esto que vale la pena dedicar unos segundos a reflexionar sobre
nuestra situación laboral.
-¡Bahhh!
¿Y de que me va a servir esto? Si mañana voy a verle otra vez la
cara…
Dice
el chico refunfuñando al soltar el folleto en la mesilla.
A
la mañana siguiente el muchacho se despierta un poco aturdido. Pero
está contento por que se acerca el sábado, y deja de lado el
sentirse mal, solo quiere ir al trabajo para terminar la jornada, y
disfrutar del fin de semana.
Pensando
esto entra a la cocina, y se queda desconcertado. Pues ve que encima
de la encimera hay tres cuchillos sacados del cajón donde están
habitualmente, perfectamente colocados en serie, de mayor a menor.
Con
un instintivo cosquilleo en la nuca se da la vuelta y empieza a mirar
por todo el salón, pensando en una posible lógica de lo que estaba
viendo. Se pone un poco nervioso, y con mucho respeto guarda los
cuchillos en su cajón para ir a sacar a Niki. Al coger de al lado de
la puerta la cadena del perro, éste se da cuenta que las llaves de
casa están puestas en la cerradura, y no encima de la estantería en
la que están habitualmente. Sin poder quitarse esa terrible
sensación de misterio de la cabeza, abre la puerta de casa, y baja
al animal al parque. Este no aguanta mucho allí, y nervioso se
vuelve a soltar al perro, para coger el desayuno e irse al trabajo.
1
de agosto 2002
Esta
mañana no he tenido un mal despertar que digamos, pero no me ha
durado mucho esa tranquilidad. Una serie de misteriosos sucesos me
tienen bastante preocupado y es que si creyera en fantasmas diría
que hay alguno por aquí… tres cuchillos perfectamente colocados,
las llaves metidas en la cerradura, los golpes, los tres arañazos
de la pared, por que ahora que lo pienso, incluso creo que la
perfección de los arañazos y la de los cuchillos pueden tener
alguna relación…No sé, un día de estos me voy
a volver loco.
Pero
bueno, dejemos esto atrás y centrémonos en esta noche. Ya estoy
casi listo para salir, un compañero del trabajo se va a pasar a por
mí para ir a tomar unas copas por ay. Lo siento por la mujer de mi
jefe, pero durante el fin de semana, ¡que lo aguante ella!
Llega
sobre la 3:00 de la mañana borracho, y sin importarle los
acontecimientos que le habían sucedido, éste sólo se desnuda como
buenamente puede, y se mete en la cama.
Al
despertar le duele un poco la cara, y al tocarse nota que esta a
medio afeitar. Se levanta rápidamente a mirarse al espejo, y
efectivamente, estaba a medio afeitar, y con algunos cortes por toda
la cara. Asustado sale al salón para ir al servicio, por que aunque
esta seguro que recuerda como se metió en la cama, piensa que se
había afeitado mientras estuvo borracho.
-¡Nikiiiiiiii!
Pero… pero por dios… ¿Qué te han hecho?
El
animal yace en el suelo medio descuartizado, rodeado de sus propias
entrañas en un gran charco de sangre. Al lado están otra vez los
tres mismos cuchillos, igualmente colocados de mayor a menor. Este,
no cree lo que está viendo, y empieza a notar el hormigueo que se
siente en la cara al empezar a ponernos blancos, nota como huye hasta
la última gota de sangre de su cara. Desesperado, no para de dar
vueltas por el salón, y de mirar por todos lados esperando algo,
alguna señal, lo que sea…se echa las manos a la cabeza y
resintiéndose corre asta el baño acordándose de su cara.
-¿Quién
te ha hecho eso Niki? ¿Ha entrado alguien…?no puede ser… ¿Quién
me ha cortado la cara?... ¿que está pasando aquí?
El
muchacho, nauseabundo, y con las lágrimas empezando a correr por su
cara llega al baño. Este ve como el mueble de encima del lavabo está
abierto, y antes de cerrarlo para verse la cara mejor en el espejo,
ve que el bote de la espuma de afeitar, y la cuchilla están como el
los deja siempre, si no fuera por unas horrorosas manchas de sangre.
Se para un momento a pensar, y auto convenciéndose de que las
manchas de sangre son de sangre suya, y no del animal, cierra las
puertas del mueble.
-¡Aaahhh!
El
muchacho, estremecido, se echa las manos a la boca, y con los ojos
fuera de sus órbitas lee el mensaje que hay escrito con sangre en el
espejo…“el jefe se lo merecía”. Este muy nervioso, incapaz de
pronunciar palabra, se pone como loco, empieza a dar vueltas por todo
el piso, buscando alguna explicación de lo que estaba ocurriéndole.
Asombrado, al pasar por el cuerpo mutilado del animal, éste aprecia
el folleto de su compañero impregnado de sangre. Cuando lo coge, lo
abre con un poco de asco, y ve que el interior esta todo en blanco,
aun no ha calado la sangre, y está limpio. Pero, pasa unas páginas,
y como si alguien con las manos manchadas de sangre se hubiera parado
ha leer una página en concreto, se pone a leer que dice dicha
página…
…De
igual modo, es difícil escapar de estas preocupaciones incluso
cuando se necesita descansar. Por ello, el síndrome del burnout
acaba por afectar a nuestro sueño. Junto con
el insomnio, y el estrés, tendemos a aumentar susceptiblemente
nuestra irascibilidad y agresividad con los seres queridos, incluso
cuando conseguimos dormir no descansamos del todo, y pueden aparecer
casos de sonambulismo…
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