(Memoria
del desastre de Haití)
Digo que
tal vez mi muerte sea un libro inconcluso.
Una
puerta que dejo medio abierta.
Ese
hijo al que no pude ver crecer.
La
tierra que no tuve tiempo de sembrar.
Pero
algo hice.
Tranquilo.
Estoy tranquilo.
Siempre
habrá alguien detrás que lentamente,
paso a
paso,
intente
concluir ese abandono.
Porque
sólo soy un eslabón en la cadena.
No
importa entonces.
Sé que
la semilla brotará mañana.
Que la
luz se abrirá camino en las tinieblas.
Que otro
reiniciará la lectura que dejé.
Que mi
hijo andará su propia senda.
No me
afecta la muerte demasiado.
Moriré
en paz, es eso lo que espero,
al
abrigo de manos conocidas.
Pero sí
el dolor.
El dolor
de la carne, del hambre y la miseria.
La
muerte en soledad, entre las ruinas.
La del
que sin tener en la vida nunca nada,
nada
lega tampoco cuando muere.
Son los
muertos de Port Prince.
He visto
a una mujer. Y he visto a un niño.
Y a un
hombre con los ojos muy abiertos.
Les he
visto en el polvo. En el derrumbe.
Bajo el
cielo indiferente.
Sin ni
siquiera un lugar para sus restos.
Son los
muertos de Port Prince.
Nada
tuvieron. Menos tienen ahora.
Cuerpos
arrastrados al mayor de los olvidos.
Uno
encima del otro, amontonados.
Sepultados
en montañas de cal viva
o
quemados en piras fantasmales.
Sin
nombre y sin pasado. Sin recuerdo.
Son los
muertos de Port Prince.
Apenas
queda tiempo para el llanto.
No se
sabe a que dios hay que rezarle.
Importan
los que viven, no los muertos.
Estos
son cenizas en el aire,
el hedor
de miles de cadáveres.
Amasijo
de huesos, de vísceras y músculos.
Ignorados,
perdidos, insepultos.
Son los
muertos de Port Prince.
Perros
hambrientos los devoran por las calles.
Manos
impías rebuscan en sus ropas,
profanan
sus cuerpos mutilados, su memoria.
Tal vez
ese billete, ese anillo o esa cadena,
ese
collar que un día la mujer lució en su pecho,
alivien
por segundos el hambre y la pobreza.
Se
pudren sus restos en la ciudad maldita.
Son los
muertos de Port Prince.
Pero
importan los que viven, no los muertos.
Eso
dicen.
Los que
serán mañana
otros
muertos en Port Prince.
Autor: Ramón
Cabrera Naveiras
Categoría: Poesía
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