Una
tarde soleada, un pequeño fantasmita iba merodeando por las calles
de la ciudad Lunahermosa. Dio la casualidad de que se encontró a un
niño llamado Miguel, que era un niño bastante miedoso y tímido. Al
ver al fantasma Miguel gritó:
- ¡Aaaahhh, un fantasma!
Miguel
velozmente fue a casa para contárselo a sus padres Alicia y Roberto.
Su papá le dijo:
- Hijo no digas tonterías.
Al
día siguiente fue al colegio, le comentó a sus amigos que había
visto un fantasma. Miguel dijo:
- ¡Escapemos del colegio y busquemos al fantasma!
Se escaparon del colegio y fueron en
busca del fantasma; lo encontraron y se hicieron amigos de él. El
fantasma dijo:
- Me llamo Nico, os conduciré a la ciudad de los fantasmas: Sombraoscura
En
aquella ciudad sólo veían fantasmas, ni un ser humano. Claro, era
una ciudad de fantasmas. Luego Nico los llevó al lago Piquito y allí
pescaron. Miguel pescó un pececillo de nada y sus amigos peces
grandes.
Autora: Luna Lucía Gil Campos
Categoría: Infantil
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