Grupo de educación, cultura y deporte. Asamblea Popular Pº de Extremadura

4/4/12

El corazón lo sabe


Te digo: ¿adónde vamos con esta pobreza vaciándonos de lágrimas a la hora de la pordiosera desdicha cuando ya no regresa ni una vendimia de ratas?
¿Adónde, vida mía?, ¿adónde vamos con todo, con este mando desesperado, con esta soledad, incluso con este estiércol luminoso hacia la inoportuna tempestad y hacia el oleaje de las frías piedras como… supervivientes?
Sí, vida mía, intento ver, elucubro además con sueños solemnes, ¡los más solemnes porque quiero al fin luz!, ¡quiero ya luz!; no sé…, juego con grietas afiladas de caos y perros desengañados, y grito como un dios que a amor arranca esas superórdenes establecidas, ¡siempre ahí!
Pero dímelo, vida mía, ¿adónde vamos? , ¿adónde?
Nunca más el desamparo, ¡oh nunca!, puesto que… ¿con cuántas lágrimas se tiene ya que decir, ante esa tirantez, ante ese hartazgo, ante esos demonios gordos que se disputan cualquier dignidad, ante los gigantes siempre de la mala sangre que escriben nuestros nombres para simplemente… olvidarlos, olvidarlos junto al silencio, junto al de los gatos equivocados, nerviosos de pesadilla, y también al de esos tristísimos niños con las manos mordidas por el barro y por el dolor?; ¡oh!, nunca más el desamparo –te juro- como la fiebre caída o negro frío a ojos desvariados de murciélago.
¿Qué somos?, ¡oh sí!, ¿somos nosotros algo piadosamente de la pequeñez logarítmica de uno u otro olvido?
Nunca por una ilusión, nunca más el desamparo porque tantas cosas, tantas ya… acorralan cuando solamente no esperan; y, después, se aplastan, sí, se niegan porque van con el ansia hacia fuera -a todo riesgo-, porque van a amor desmigajándose por un desorbitante y ausente destiempo, ¡perdido y perdido!, porque van fermentando ceguedad y dulcísima esperanza. 
Autor: José Repiso Moyano
 

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