Grupo de educación, cultura y deporte. Asamblea Popular Pº de Extremadura

4/4/12

Carta plebeya


Bella muchacha de ondulados y perfilados cabellos ardientes, hace tiempo que su esplendorosa presencia me cautivó. Perdone si un servidor osó demasiado cruzando sus límites de privacidad que usted se merece. Su esbelta figura, tallada por los dioses, me fascinó y me atrajo cada día más hacia usted. Ojos profundos, fuertes y sensibles provocaron que cada día quisiera mirarla con más detalle, atrevimiento y fantasía de seguir estando a su lado. Su sonrisa humilde, conciliadora, elegante y de dulces labios me enamoró. No espero ser un simple adulador de su persona para conseguir su amor, soy consciente de que su corazón puede abarcar límites fuera de mi comprensión o que mi absoluta torpeza cause algún estropicio para poder decirle en frente suyo que la amo con todo mi corazón. No tengo mucho que ofrecerle, soy un pobre plebeyo con un trabajo simple y sin futuro, con una pequeña casa a las afueras de la ciudad y no podría ofrecerle una vida de lujos inalcanzables a las que está acostumbrada. Tan solo puedo ofrecerle una vida humilde, simple, en la que no le faltará de nada para vivir y formar una familia en que brote el amor cada día y crezcamos juntos viviendo nuevas experiencias. Sé que mis palabras llenas de sentimientos, dudas y temores puedan parecerle insignificantes con pretendientes que puedan ofrecerle mucho más que yo, ante ello asegurarle que solo tendría ojos para usted, a ninguna otra mujer le dedicaría mi tiempo o mis bonitas palabras de afecto y amor. Lo que más feliz me haría seria saber que también soy dueño de su corazón y tratarla como usted se merece, con respeto, amor, dulzura y actos de amor diarios para compensar que está con un plebeyo como yo.

Atentamente suyo.

Autor: Claudio Ricardo Calumarte Kelm

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