No
hay paz navegando entre el ruido.
Luna, que enmascaras mi vacío...
Sin conciliar el sueño,
deseo ser tu dueño.
Tú no dejas escapar ni una gota de amor.
Se fue el espíritu de un siglo burgués.
Hoy no hay quien conserve un corazón del revés:
pasiones regaladas,
palabras mutiladas...
¿No echáis en falta algo más profundo que el mar?
Niebla sobre el río,
reflejo que no es mío
y no entiendo la conformidad
en estas almas que son espejismos
porque el romanticismo
Luna, que enmascaras mi vacío...
Sin conciliar el sueño,
deseo ser tu dueño.
Tú no dejas escapar ni una gota de amor.
Se fue el espíritu de un siglo burgués.
Hoy no hay quien conserve un corazón del revés:
pasiones regaladas,
palabras mutiladas...
¿No echáis en falta algo más profundo que el mar?
Niebla sobre el río,
reflejo que no es mío
y no entiendo la conformidad
en estas almas que son espejismos
porque el romanticismo
murió,
les
abandonó…
La niebla lo cubrió…
Yo soy una piedra que en el tiempo duró,
ya no soy el gran mago de la persuasión.
Y el pálpito atractivo
resulta adictivo,
es tal el afán de ser amado y amar...
Anticuado en este mundo
cual relato moribundo.
Vagando eternamente,
soy un superviviente.
Si te atreves a sacrificar tu sangre, serás
un nuevo testigo de la humanidad…
un nuevo testigo del tiempo y del mal.
La niebla lo cubrió…
Yo soy una piedra que en el tiempo duró,
ya no soy el gran mago de la persuasión.
Y el pálpito atractivo
resulta adictivo,
es tal el afán de ser amado y amar...
Anticuado en este mundo
cual relato moribundo.
Vagando eternamente,
soy un superviviente.
Si te atreves a sacrificar tu sangre, serás
un nuevo testigo de la humanidad…
un nuevo testigo del tiempo y del mal.
Autor: Félix Fernández Sánchez
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